El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ya no tiene activa la orden nacional de detención que pesaba sobre él desde 2017. El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha acordado este martes dejarla sin efecto después de conocer la decisión del Tribunal Constitucional sobre la aplicación de la Ley de Amnistía al delito de malversación del procés.
La misma decisión afecta a los exconsejeros Toni Comín y Lluís Puig, que también permanecen fuera de España.
¿Qué significa esto?
La consecuencia más inmediata es clara: Puigdemont puede regresar a España sin que pueda ser detenido en virtud de la orden nacional que estaba vigente contra él.
Llarena ha ordenado comunicar de forma inmediata el levantamiento de las órdenes a la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra, que deberán abstenerse de ejecutar una detención basada en esas órdenes.
La medida llega después de que el Tribunal Constitucional haya estimado el recurso presentado por la exconsejera Dolors Bassa y haya establecido que el Supremo debe aplicar la amnistía al delito de malversación relacionado con el procés. La decisión del Constitucional salió adelante por siete votos frente a cinco.
La amnistía todavía no está aplicada formalmente a Puigdemont
Existe, sin embargo, un matiz jurídico importante.
El levantamiento de la orden de detención no significa que el Supremo haya declarado ya formalmente amnistiado a Puigdemont.
El propio Llarena señala que la decisión es provisional y que se adopta ante el nuevo escenario creado por el pronunciamiento del Constitucional. El magistrado aún debe analizar el contenido íntegro de esa sentencia y decidir sus consecuencias concretas para Puigdemont, Comín y Lluís Puig.
El juez explica que mantener las órdenes de detención mientras se estudia la nueva situación podría provocar una privación de libertad que posteriormente se considerase improcedente.
Por eso, de momento, las órdenes quedan sin efecto mientras el Supremo termina de resolver la situación jurídica de los tres dirigentes independentistas.
Nueve años después
La orden contra Puigdemont permanecía vigente desde octubre de 2017, cuando abandonó España tras la declaración unilateral de independencia de Cataluña.
Durante estos nueve años, el expresidente catalán ha permanecido principalmente en Bélgica y ha evitado regresar a España ante el riesgo de ser detenido.
Ahora el escenario cambia sustancialmente: la barrera que suponía aquella orden nacional de detención desaparece, aunque todavía queda pendiente la decisión definitiva sobre la aplicación de la amnistía.
En resumen: Puigdemont puede volver a España porque la orden nacional que permitía detenerlo ha quedado sin efecto. Lo que todavía está pendiente es que el Supremo resuelva definitivamente la aplicación de la amnistía a su caso.