El Gobierno de Cantabria activará este viernes 4 de septiembre, a partir de las 07:00 horas, el nivel 2 del operativo de prevención y extinción de incendios forestales ante la previsión de un riesgo alto y muy alto de incendios en buena parte de la región.
La decisión, adoptada por la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, llega después de analizar las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y los índices de peligro de incendios previstos para la jornada.
Las condiciones meteorológicas previstas dibujan un escenario especialmente desfavorable: temperaturas de entre 30 y 36 grados en el interior de Cantabria, baja humedad relativa, ausencia de precipitaciones y rachas de viento moderadas en las zonas más expuestas.
Ante esta situación, el Ejecutivo autonómico ha decidido movilizar todos los recursos humanos y materiales disponibles en las 13 comarcas, con el objetivo de garantizar una respuesta rápida ante cualquier incendio que pueda producirse.
Llamamiento a la responsabilidad ciudadana
Desde la Dirección General de Montes y Biodiversidad se ha realizado un llamamiento a la máxima responsabilidad y colaboración ciudadana, especialmente durante una jornada en la que cualquier pequeña ignición podría evolucionar rápidamente debido a las condiciones meteorológicas.
El Gobierno recuerda la necesidad de no utilizar fuego en espacios abiertos, no arrojar colillas ni otros objetos combustibles y extremar las precauciones durante la realización de trabajos agrícolas, forestales o de mantenimiento que puedan generar chispas.
La prevención vuelve a situarse así como una de las principales herramientas para evitar la propagación de incendios y proteger tanto el patrimonio natural de Cantabria como la seguridad de la población.
El operativo permanecerá en situación de máxima alerta, con un seguimiento permanente de la evolución meteorológica y de las posibles incidencias que puedan registrarse durante la jornada.
Cantabria afronta así una jornada especialmente complicada frente al fuego, en la que la vigilancia de los equipos de emergencia y la responsabilidad de la ciudadanía serán claves para evitar que una chispa termine convirtiéndose en un incendio.
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