La Guardia Civil de Cantabria ha investigado a un joven de 19 años, vecino de la provincia de Burgos, como presunto autor de un delito contra la seguridad vial por conducción temeraria y otro de simulación de delito, tras un accidente ocurrido durante una concentración ilegal de vehículos en Ramales de la Victoria.
Los hechos se remontan a la noche del pasado 25 de abril, cuando numerosos vehículos participaron en una quedada no autorizada en un polígono industrial del municipio, donde se realizaban exhibiciones y pasadas a gran velocidad.
Según la investigación desarrollada por efectivos del Sector de Tráfico de la Guardia Civil, uno de los conductores inició una carrera en línea recta por una de las calles del polígono poco después de la medianoche. Para aumentar las prestaciones del vehículo, accionó un dispositivo electrónico conectado a la centralita del motor que incrementaba de forma instantánea la potencia del automóvil.
Durante la maniobra, el turismo circuló a gran velocidad y llegó a pasar a escasos centímetros de varias personas que se encontraban ocupando la calzada como espectadores, generando un grave riesgo para su integridad física. Al llegar a una curva, el conductor perdió el control del vehículo, que terminó saliéndose de la vía y volcando sobre el techo.
Tras el accidente, el joven abandonó el lugar con ayuda de otras personas y se desplazó hasta el Puesto de la Guardia Civil de Medina de Pomar, en Burgos, donde presentó una denuncia asegurando que su vehículo había sido robado.
Sin embargo, las investigaciones posteriores permitieron desmontar esa versión. La inspección ocular realizada por los agentes, junto con las huellas y restos materiales localizados en la zona del siniestro, permitieron reconstruir con precisión la dinámica del accidente y confirmar que este se produjo como consecuencia del exceso de velocidad.
Además, los agentes comprobaron que el vehículo incorporaba un sistema de modificación electrónica del motor, conocido como "chip de potencia", destinado a aumentar artificialmente el rendimiento del automóvil. Para la Guardia Civil, este hecho evidencia la intencionalidad del conductor de exprimir al máximo las capacidades mecánicas del coche en un entorno donde existía una presencia importante de personas.
Durante el presente mes de junio se han instruido las correspondientes diligencias y se han remitido al Juzgado de Instrucción de Guardia competente.
El investigado podría enfrentarse a penas de hasta dos años de prisión y a la retirada del permiso de conducir durante un máximo de seis años por el delito de conducción temeraria. Asimismo, por la presunta simulación de delito podría ser castigado con una multa de entre seis y doce meses.
Desde la Guardia Civil recuerdan que las concentraciones ilegales de vehículos y las carreras no autorizadas constituyen actividades de alto riesgo, tanto para quienes participan en ellas como para los espectadores, al desarrollarse fuera de los circuitos y sin las medidas de seguridad exigidas para este tipo de eventos.
Imagene:Guardia Civil