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La graduación del IES La Marina en Bezana, marcada por el calor, los retrasos y las incidencias organizativas
El esfuerzo del IES La Marina y el AMPA permite salvar una graduación pese a incidencias externas y retrasos
Por Esther Casabó
Publicado en 13/06/2026 08:11 • Actualizado 13/06/2026 09:05
Santa Cruz de Bezana

La graduación de los alumnos de 4º de ESO del IES La Marina, celebrada este viernes en el Polideportivo José Escandón de Santa Cruz de Bezana, dejó una sensación de malestar entre numerosas familias debido a una serie de incidencias organizativas que afectaron a una de las citas más importantes del curso escolar.

A pesar del esfuerzo realizado por el equipo directivo, el profesorado y el AMPA, que durante semanas dedicaron tiempo y trabajo a la organización y decoración del evento para que los estudiantes disfrutaran de una despedida especial, los problemas registrados durante la jornada terminaron restando protagonismo a una celebración preparada con ilusión por toda la comunidad educativa.

Uno de los principales aspectos señalados fue el calor. Aunque la temperatura exterior rondaba los 21 grados, el interior del Polideportivo José Escandón volvió a evidenciar las limitaciones que presenta para la celebración de actos multitudinarios de estas características. El ambiente resultó sofocante durante buena parte de la ceremonia y una mujer tuvo que ser atendida tras encontrarse indispuesta.

A ello se sumó un retraso en el inicio del acto. Decenas de familiares aguardaron en el exterior del recinto mientras se resolvían incidencias relacionadas con la apertura y preparación de las instalaciones. No había conserje para abrir el pabellón. Según fuentes consultadas, la conserje asignada no se encontraba en el pabellón al no haber sido informada de que debía atender este evento, lo que obligó a realizar gestiones de última hora. Ante la situación, y con el objetivo de evitar una espera prolongada, el propio instituto facilitó finalmente el acceso de las familias a través de sus instalaciones.

Resulta llamativo que en un acto previsto con meses de antelación a través de los canales habituales, que consta que hay un acto en el pabellón y, que el ayuntamiento, y el propio concejal de deportes y festejos sabe que se realizará, no tengan previsto avisar al conserje para que abra las instalaciones. En este punto resulta difícil entender que un acto comunicado por los cauces habituales y previsto con antelación siga dependiendo de decisiones de última hora para cuestiones tan elementales como la apertura del recinto.

El sonido fue otro de los puntos más criticados. La acústica del recinto dificultó que gran parte de los discursos preparados por los estudiantes pudieran escucharse con claridad desde diferentes zonas del pabellón. Se trataba de uno de los momentos más esperados del acto, en el que los alumnos habían preparado intervenciones personales para compartir con compañeros, profesorado y familias.

La situación no era nueva. Durante la reciente graduación de Bachillerato celebrada en el mismo espacio ya se habían registrado dificultades similares en relación con la acústica y las condiciones del recinto. En este sentido, desde el ámbito municipal se ha señalado en anteriores ocasiones que una mejora del sistema de sonido supondría una inversión aproximada de 60.000 euros, una explicación recurrente ante la falta de actuaciones alternativas e imaginación.

También se produjeron incidencias relacionadas con el escenario. El instituto había tramitado con meses de antelación las solicitudes necesarias a través del registro municipal para disponer del material habitual en este tipo de actos. Sin embargo, la dirección tuvo conocimiento en los días previos de que la estructura prevista no se encontraba disponible al estar instalada en otro emplazamiento, lo que obligó a pedir una solución alternativa.

Durante la misma jornada se registraron además problemas en otro escenario utilizado para una actividad escolar paralela, que fue desmontado antes de tiempo, lo que provocó nuevos retrasos en la programación prevista. Una total falta de coordinación de la administración del municipio, cuando mucho se quiere abarcar y no se organiza bien, los demás lo sufren.

La acumulación de incidencias ha llevado a numerosas familias a cuestionar la coordinación de una jornada en la que estaban implicados distintos servicios municipales. Los asistentes recuerdan la existencia de personal responsable de la organización de este tipo de eventos, así como de áreas políticas competentes en su supervisión, lo que dificulta entender la sucesión de contratiempos en actos planificados con antelación.

Más allá de las incidencias puntuales, los servicios municipales se financian con recursos públicos, por lo que las deficiencias en su funcionamiento no solo afectan a la gestión institucional, sino también a los propios vecinos que hacen uso de ellos.

No se trata solo de incidencias puntuales. Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: la planificación y la coordinación de eventos públicos en el municipio, especialmente cuando intervienen varios servicios y responsabilidades.

La comunidad educativa del IES La Marina y el AMPA lograron, no obstante, sacar adelante una ceremonia digna gracias a su trabajo, implicación y capacidad de reacción ante los imprevistos. Sin embargo, la percepción generalizada entre numerosas familias es que el acto merecía una planificación más ajustada y una coordinación acorde al nivel de preparación que la propia comunidad educativa había demostrado durante las semanas previas.

 

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