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Loquillo tiene una banda de rock y La Plaza tenía ganas de fiesta
El artista barcelonés repasó sus grandes éxitos en una noche en la que el ambiente fue creciendo hasta llegar a una recta final con el público del ruedo cantando, bailando y dándolo todo
Por Esther Casabó
Publicado en 13/09/2026 06:00 • Actualizado 13/09/2026 09:04
Música Cantabria
Loquillo durante uno de los momentos del concierto de La Plaza

La Plaza de Toros de Santander volvió a vivir este sábado una noche de música en mayúsculas. Después de la apertura del festival con Raphael, La Plaza cambió de registro para entregarse al rock de Loquillo, en un concierto que comenzó apuntando maneras y acabó convirtiendo el ruedo en una auténtica fiesta.

Loquillo durante su actuación en la Plaza de Toros de Santander, dentro del festival La Plaza.

Porque si algo quedó claro anoche es que Loquillo tiene una banda de rock y La Plaza tenía ganas de fiesta.

La noche comenzó con Alabama Monroe, la formación encargada de calentar motores antes de la llegada del artista. La banda, vinculada a David DeLlera, puso sobre el escenario su combinación de rock, actitud y sonido de raíces, una propuesta que ya forma parte del paisaje musical de Santander y que sirvió para poner al público en situación.

David DeLlera de Alabama Monroe puso el rock a los primeros compases de la noche y preparó al público para la llegada de Loquillo.

Después llegó Loquillo.

Un comienzo que apuntaba maneras

Desde los primeros compases, el concierto dejó claro por dónde iban a ir los tiros. Loquillo apareció sobre el escenario con esa presencia que lleva décadas formando parte de la historia del rock español y con un repertorio construido sobre canciones que varias generaciones han hecho suyas.

El concierto repasó grandes éxitos de su trayectoria, temas reconocibles desde los primeros acordes y capaces de provocar una respuesta inmediata entre quienes llevan años escuchándolos.

Josu García, guitarra en mano, durante la actuación de Loquillo en La Plaza.

Loquillo estuvo acompañado por una banda formada por Josu García, Igor Paskual, Laurent Castagnet, Alfonso Alcalá, Dani Herrero y Germán San Martín, una formación que sostuvo el espectáculo con contundencia y que permitió llevar al directo un repertorio construido a lo largo de décadas.

Guitarras, batería, bajo, teclados y saxo fueron poniendo el sonido a una noche en la que el protagonismo estuvo tanto sobre el escenario como entre el público.

Un ruedo que no estaba para sentarse

Si había alguna duda sobre cómo iba a vivir el público esta noche de rock, el ruedo se encargó de despejarla rápidamente.

La configuración de La Plaza permitió que los asistentes de la arena disfrutaran del concierto de pie. Y visto lo ocurrido, menos mal.

Porque allí abajo no pararon.

El artista barcelonés repasó algunos de los grandes éxitos de su trayectoria ante el público santanderino.

Desde el comienzo, el público permaneció de pie, siguiendo las canciones, cantando, bailando y respondiendo a Loquillo. No hubo que esperar a los últimos temas para ver movimiento en el ruedo: desde el principio quedó claro que aquella zona estaba preparada para vivir el concierto de otra manera.

Canción a canción, el ambiente fue creciendo hasta llegar a una recta final en la que el público lo dio absolutamente todo.

Grandes canciones y un público entregado

El repertorio permitió recorrer diferentes momentos de la trayectoria de Loquillo, con canciones que forman parte del imaginario del rock español y que siguen funcionando en directo décadas después de haber sido publicadas.

La respuesta del público fue uno de los elementos fundamentales de la noche. Las canciones eran reconocidas desde los primeros acordes y, en muchos momentos, las voces que llegaban desde el ruedo acompañaban al escenario como un coro improvisado.

Loquillo mantuvo durante todo el concierto esa actitud escénica que le caracteriza, recorriendo el escenario y dejando que las canciones fueran marcando el ritmo de una noche que cada vez tenía menos de concierto y más de celebración.

Y ahí estuvo una de las claves.

El público no se limitó a escuchar. Participó.

Un final apoteósico

La parte final concentró algunos de los momentos más intensos de la noche.

El ruedo llevaba todo el concierto cantando y llegó a los últimos temas completamente entregado. Se cantó, se bailó y se corearon las canciones mientras Loquillo y su banda mantenían la intensidad sobre el escenario.

La Plaza acabó convertida en una enorme fiesta de rock.

El público del ruedo no dejó de cantar y bailar durante el concierto.

Las voces del público ganaron protagonismo y durante algunos momentos parecía que escenario y ruedo eran una sola cosa. Una respuesta que demuestra hasta qué punto las canciones de Loquillo forman parte de la memoria musical de varias generaciones.

El final fue apoteósico, con la gente cantando y dándolo todo hasta el último momento.

Y es que, después de una noche así, queda claro que si el ruedo es para estar de pie, con Loquillo no podía ser de otra manera.

El público del ruedo disfrutó de pie de una noche de rock con Loquillo

La segunda noche de La Plaza

El concierto de Loquillo fue la segunda jornada de La Plaza, que volvió a reunir en la Plaza de Toros de Santander a un público dispuesto a disfrutar de una propuesta musical muy diferente a la de la noche anterior.

Si Raphael abrió el festival con una noche marcada por sus grandes canciones y una puesta en escena más elegante y emocional, Loquillo llevó el rock hasta la arena y convirtió el recinto en una fiesta.

Dos noches, dos estilos y dos maneras diferentes de entender un escenario.

Pero con algo en común: un público que quiso formar parte del espectáculo.

Anoche fue el turno del rock.

Y La Plaza respondió.

Y hoy, Sergio Dalma

La música no se detiene en La Plaza. Este domingo será el turno de Sergio Dalma, que llegará a la Plaza de Toros de Santander con su gira ‘Ritorno a Vía Dalma’.

Después de la emoción de Raphael y la energía de Loquillo, el festival cambia nuevamente de registro para adentrarse en la música italiana y en algunas de las canciones que han acompañado la trayectoria de Dalma.

Hoy habrá que volver a la Plaza. Esta vez, quizá sí, para bailar pegados.

 

Imágenes: Esther Casabó

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