La titular de la Plaza n.º 3 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Santander ha condenado a ocho taxistas por coaccionar a un conductor de Cabify en el aeropuerto Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander. Tres de los acusados han sido condenados además por un delito leve de lesiones tras reconocer haber participado en la agresión.
La sentencia, notificada este martes y basada en el acuerdo alcanzado entre las partes, recoge que los ocho acusados admitieron los hechos y aceptaron una condena por un delito leve de coacciones, castigado con una multa de 480 euros para cada uno.
En el caso de los tres implicados en la agresión física, la magistrada añade otra multa de 480 euros por un delito leve de lesiones. Además, los dos taxistas que golpearon directamente al conductor deberán indemnizarle conjunta y solidariamente con 1.450 euros por las lesiones ocasionadas.
La resolución judicial también contempla el fraccionamiento del pago de las multas e indemnizaciones en distintos plazos mensuales.
Los hechos
Según recoge la sentencia, el conductor de Cabify acudió al aeropuerto cántabro para realizar un servicio cuando fue increpado por varios taxistas que se encontraban en la zona.
Uno de ellos, señala el fallo, “metió la cabeza por la ventanilla del vehículo y le escupió”. Tras ese episodio, el conductor decidió mover el coche y dirigirse hacia la terminal con intención de pedir ayuda a la Guardia Civil.
Sin embargo, la sentencia considera probado que no pudo hacerlo “por la violenta actuación en grupo de los taxistas que allí se encontraban”, seis hombres y dos mujeres.
El relato judicial detalla que una de las mujeres le sujetó por la espalda y le propinó un fuerte empujón. Acto seguido, dos hombres comenzaron a golpearle con varios puñetazos, mientras uno de ellos le agarraba fuertemente por el cuello.
Como consecuencia de la agresión, el conductor sufrió contusiones en la mandíbula, el dorso y la zona lumbar.
Tensión entre taxi y VTC
El caso vuelve a poner el foco sobre la tensión existente en distintos puntos de España entre el sector del taxi y las plataformas VTC como Cabify, especialmente en infraestructuras de alta demanda como aeropuertos y estaciones.
La sentencia llega después de que los acusados reconocieran los hechos, evitando así la celebración de un juicio completo.