La evolución favorable de la situación sanitaria frente a la gripe aviar ha llevado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a flexibilizar las restricciones vigentes en Cantabria. La medida permite que las aves domésticas puedan volver a permanecer al aire libre en 71 municipios de la comunidad autónoma, mientras que otros 31 deberán mantener las limitaciones por su especial nivel de riesgo.
El Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, ha informado de que las restricciones continúan exclusivamente en aquellas zonas consideradas de especial riesgo o bajo especial vigilancia ante la presencia del virus de la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad.
En concreto, las zonas de especial riesgo abarcan los municipios del entorno del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y áreas limítrofes. En este grupo se encuentran Ampuero, Argoños, Arnuero, Bárcena de Cicero, Bareyo, Colindres, Escalante, Hazas de Cesto, Laredo, Liendo, Limpias, Meruelo, Noja, Rasines, Santoña, Solórzano y Voto. En estas localidades se mantienen medidas estrictas como la prohibición del uso de aves de determinadas especies —como las pertenecientes a los órdenes Anseriformes y Charadriiformes— como reclamo.
Por otro lado, en las zonas de especial vigilancia se incluyen municipios como El Astillero, Camargo, Campoo de Yuso, Comillas, Campoo de Enmedio, Marina de Cudeyo, Reinosa, Ribamontán al Mar, Las Rozas de Valdearroyo, San Vicente de la Barquera, Santander, Udías, Val de San Vicente y Valdáliga. En estos territorios, aunque se relajan algunas restricciones, se mantiene la obligación de extremar precauciones y reforzar la vigilancia sanitaria en explotaciones avícolas.
Desde la Consejería se insiste en la necesidad de evitar cualquier contacto directo o indirecto entre aves domésticas y silvestres, así como en la importancia de reforzar la vigilancia pasiva. Ante cualquier sospecha de enfermedad, los responsables de explotaciones deben notificarlo de inmediato a los servicios veterinarios oficiales, en este caso a la Oficina Comarcal Agraria de Gama.
Asimismo, las autoridades recuerdan a la ciudadanía que, en caso de encontrar un ave muerta o con signos evidentes de enfermedad, no debe manipularla y debe avisar al servicio de emergencias 112 o a la guardería de montes del Ejecutivo autonómico.
El Ejecutivo cántabro ha trasladado esta información a las Oficinas Comarcales Agrarias, al Colegio Oficial de Veterinarios y a la Federación de Municipios con el objetivo de reforzar la difusión de las medidas y garantizar su cumplimiento.
Con esta flexibilización, Cantabria da un paso hacia la normalización del sector avícola, aunque mantiene la cautela en las zonas más sensibles para evitar nuevos brotes.